...Bolivia y Perú son dos países bendecidos con incalculables riquezas naturales pero muy pobres. Más de un 70% de las familias bolivianas vive en situación de pobreza. Son países ricos con habitantes que viven una pobreza excepcional y que inciden en esa estadística mundial de más de 100.000 muertos cada día por causa del hambre.
Entre la miseria están nuestras misiones. Los colegios de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana en la ciudad del El Alto (Bolivia), Luis Espinal y Cuerpo de Cristo ofrecen un modelo educativo cuyo objetivo fundamental está en torno a la formación de la persona.
Las oportunidades que ofrece el altiplano no son muchas y por ello, además de los diferentes ciclos escolares trabajamos en la formación de actividades profesionales. Áreas de carpintería, electricidad, soldadura, corte y confección y por supuesto, agropecuaria.
Para que estos niños puedan estudiar es imprescindible que estén bien alimentados. Ambos colegios disponen de un comedor escolar en el que facilitamos una comida al día a más de 600 niños cada día. Llegan pequeños e indefensos, desnutridos y rendidos a este mundo. También en el altiplano las Hermanas trabajan en Machacamarca. Los niños acuden a nuestro comedor ya que en su hogar tan solo podrán alimentarse con unas pocas papas. En rara ocasión con algo de carne o pescado.
En Perú las Hermanas trabajan en el Colegio María Rafols, el comedor Virgen de la Salud y el Puericultorio Pérez Araníbar. En este último acogen a más de 600 niños abandonados, o chicos de la calle o simplemente que el juez consideró que las Hermanas debieran hacerse cargo de su tutela para no sufrir más. Algunos muy pequeños, recién nacidos. A otros les ves que llegan muy tristes pero en pocos días son parte del alboroto del Centro.
Los mayores dejan el centro a sus 18 años y se llevan en la mochila conocimientos escolares y profesionales. Parece que se llevan algo más porque de vez en cuando vuelven para ver el sitio en el que crecieron y preguntan por las Hermanas, por sus compañeros y por sus padrinos.
Han pasado varios años desde que las primeras Hermanas cogieran el timón de estas misiones y son muchas las que han dedicado toda su vida a los pobres, entre ellos, a los niños de Bolivia y Perú.
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