Katrin regentaba una librería hasta que en 1989 fue por primera vez a África para recuperar medicamentos tradicionales con la esperanza de curar a un enfermo solicitante de asilo político en Alemania y encerrado en Europa en un psiquiátrico.
Poco después volvió a Burkina con la intención de entregar fondos para la construcción de una escuela en su pueblo. Esta vez, descubrió Uagadugú por primera vez, su ambiente abigarrado y sus niños en la calle.
A partir de aquí Africa forma parte de su vida y decide mudarse allí. Empezó recogiendo 3 o 4 niños de la calles y ahora ya son más de 66 creando con ellos la asociación AMPO que abarca orfanatos, dispensarios, centros de acogida para discapacitados..
A pesar de que son niños que han estado en la calle, con dura experiencia vivida, también nos muestra un pueblo africano alegre, optimista, que lucha por salir adelante. |