amenazas, palizas, cómida pésima y el recuerdo constante con su condición de esclavo jalonaron 17 años de vida. Después de varios intentos fallidos logró escapar y llegar a Jartum, la capital de Sudan. Conoció la dureza de los campos de refugiados con sus delatores y redadas policiales, la solidaridad tribal y el deseo de ir todavía más lejos. El Cairo y Estados Unidos eran objetivos que se iban abriendo caminos en sus aspiraciones.
En EE.UU.conoció la escuela, se sintió como una persona que tiene una historia, una experiencia y algo que contar. El libro plantea tambien otros temas la trata de esclavos en el siglo XXI, la guerra y la raza árabe como medio de proselitismo religioso, el nuevo abolicionismo surgido en EE.UU. y el silencio de las ONG´s europeas con los esclavos negros en Sudan y Oriente Medio.
|