COCHABAMBA. La Comunidad atiende una Casa de Acogida para mujeres maltratadas con sus hijos.
También tiene 2 guarderías: una llamada Virgen del Pilar que atiende a 190 niños de 1 a 5 años y trabajan 19 personas; y la otra guardería denominada Santa Mónica donde acogen a 183 niños de 1 a 5 años, y los atienden 20 personas. Hay 3 comedores escolares, en total comen 1200 personas diariamente, todo es totalmente gratuito. Cuando llegan los niños se les da el desayuno, a media mañana alimentos, comida y merienda y los más pequeños se llevan un biberón de leche.
Trabajamos con 2 sacerdotes de la Diócesis de Tarazona (España). Aportan mucho no solo económica sino personalmente.
También trabajamos en Pastoral a los niños.
Las guarderías tienen como objetivo trabajar para erradicar la desnutrición, ya que allí los hogares son muy pobres, los niños desnutridos, sin apoyo, la mayoría, mujeres solas que tienen bastantes hijos. Salen a trabajar, en trabajos esporádicos y mal remunerados. Venden bolsas de nylón y rollos de papel higiénico o van a lavar por casas, o a servir en casas de personas ricas.
Suponemos que tendrá muchas anécdotas que contar ¿Nos podrá contar alguna? La Hna. Nos contesta: Hay situaciones críticas en todas las zonas de Bolivia donde trabajan las hermanas. Como anécdota una niña de año y medio se comió 3 panes secos seguidos que le llevaron las Hermanas y pedía más, pero el abuelo le contestó que todos tenían que comer. Llegó a la guardería arrugadita de hambre y al terminar el curso se le ve rosada, gordita y feliz.
Hay niños que viven solos, de cuando en cuando llegan los papas y les dejan unas patatas y vuelven al mes siguiente.
Una señora, al enfermar su hijita pequeña dice que no le importaría que se muriera, porque así no sufrirá el hambre como ella ha sufrido.
Un niño que escribe en un cuaderno con lápiz y al terminar el cuaderno lo borra para volver a escribir porque no tiene para comprarse otro.
Los niños de los comedores al terminar de comer vuelven a la olla preguntando si hay aumento y se vuelven tristes cuando no hay.
Cuando en la comida hay huevo duro, algunos se lo ponen en el bolsillo y se lo llevan al hermanito porque no ha comido.
A nosotros se nos pone el corazón hecho un nudo ante estas experiencias tan tremendas.
Y la Hermana Monserrat termina la emotiva entrevista diciendo “Gracias a la ayuda de los Padrinos estos niños pueden seguir estudiando y cubriendo sus necesidades básicas, que a veces alcanza a sus familiares. Gracias Padrinos por vuestra ayuda, todos somos misioneros, cada uno desde nuestra realidad”.
Muchas Gracias Hna. Monserrat, su experiencia es impresionante, es ejemplo y estimulo para continuar apoyando y ayudando a los niños y personas necesitadas.
Mary Carmen Torres
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